<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	>

<channel>
	<title>Tragedias Cotidianas</title>
	<atom:link href="http://www.tragediascotidianas.com/feed" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>http://www.tragediascotidianas.com</link>
	<description>Cuentos cortos y relatos de muertos y muertecitos</description>
	<pubDate>Fri, 05 Jun 2009 08:58:28 +0000</pubDate>
	<generator>http://wordpress.org/?v=2.5.1</generator>
	<language>es</language>
			<item>
		<title>27 Currently en barbecho</title>
		<link>http://www.tragediascotidianas.com/cuentos/27-currently-en-barbecho</link>
		<comments>http://www.tragediascotidianas.com/cuentos/27-currently-en-barbecho#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 02 Jun 2009 07:32:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Sergio</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Cuentos]]></category>

		<category><![CDATA[barbecho]]></category>

		<category><![CDATA[descanso]]></category>

		<category><![CDATA[pausa]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.tragediascotidianas.com/?p=42</guid>
		<description><![CDATA[- ¿Qué pone ahí?<br />
- <em>"Currently en barbecho"</em>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h1><span>27</span> Currently en barbecho</h1>
<ul>
<li>¿Qué pone ahí?
</li>
<li><em>&#8220;Currently en barbecho&#8221;</em>
</li>
<li>¿En barbecho? ¿Qué es eso? ¿Algo de barba? ¿Vas a matar a alguien en una barbería? En plan mafioso siciliano&#8230; ya te entiendo. Eso vende. La sangre, digo.
</li>
<li>No. No es eso. En barbecho es cuando dejas algo parado durante un tiempo, para que se recupere.
</li>
<li>¿Dejar? ¿Abandonas?
</li>
<li>No&#8230; y sí. Es que, veo que no avanzo.
</li>
<li>No sabía que esto se tratara de avanzar hacia ninguna parte.
</li>
<li>Cierto. En eso tienes razón.
</li>
<li>Entonces, ¿vas a &#8220;barbachear&#8221; Tragedias Cotidianas?
</li>
<li>&#8220;Barbachear&#8221; no existe, aunque si <em>barbechar</em>. No seas malhablado.
</li>
<li>Es una licencia literaria&#8230; como tricornio.
</li>
<li>Tricornio no es una licencia literaria es un tipo de sombrero, y existe como palabra.
</li>
<li>Lo sabia.
</li>
<li>No lo dudo.
</li>
<li>Bueno, entonces&#8230; que lo dejas.
</li>
<li>No hombre, no. Pero, como te digo, veo que no soy constante, que me distraigo y que, aunque disfruto viendo morir a los personajes, los cuentos no fluyen, las palabras se atoran&#8230;
</li>
<li>La sangre fluye, las palabras se atoran&#8230; en la garganta&#8230; No sé, en media frase has podido hacer una masacre.
</li>
<li>Si es que hay palabras afiladas como cuchillos. Je. ¿Ves? Ando torpe. Debo ser prudente si no quiero que me descubran. Son más de 20 muertes&#8230; alguien las puede relacionar conmigo.
</li>
<li>Cierto. Tal vez convenga cambiar el estilo. ¡Escribe telenovelas!
</li>
<li>Valiente ayuda estás resultando. No se trata de eso. Escribiré más o menos lo mismo, pero cuando quiera. Por eso lo dejo en barbecho. Para recuperar la inspiración y volver con fuerza y ganas.
</li>
<li>Pues vaya mierda.
</li>
<li>Si, el abono también ayudará.
</li>
</ul>
<div class="nota">
<p>Cada día ando más perezoso e <em>idiotizado</em>, lo reconozco.</p>
<p>Me cuesta seguir el ritmo de publicación de 1 cuento cada 15 días, así que <strong>Tragedias Cotidianas</strong> deja de ser quincenal.</p>
<p>A partir de ahora, publicaré los cuentos según surjan, de mi, o de las colaboraciones de <a href="/tu-muertecito">tu muertecito</a>.</p>
<p>Dejemos descansar la tierra para que pueda dar mejores frutos lo antes posible.</p>
</div>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.tragediascotidianas.com/cuentos/27-currently-en-barbecho/feed</wfw:commentRss>
		</item>
		<item>
		<title>26 Recuerda: es sólo una batalla</title>
		<link>http://www.tragediascotidianas.com/cuentos/otros_cuentos/26-recuerda-es-solo-una-batalla</link>
		<comments>http://www.tragediascotidianas.com/cuentos/otros_cuentos/26-recuerda-es-solo-una-batalla#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 15 May 2009 13:33:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Sergio</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Otros cuentos]]></category>

		<category><![CDATA[batalla]]></category>

		<category><![CDATA[cuento]]></category>

		<category><![CDATA[guerra]]></category>

		<category><![CDATA[muerte]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.tragediascotidianas.com/?p=41</guid>
		<description><![CDATA[Güeli, Güeli,... Qué palabra tan llena de magia, entrañable, tierna, mimosa...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h1><span class="other">26</span> Recuerda: es sólo una batalla</h1>
<p>Güeli, Güeli,&#8230; Qué palabra tan llena de magia, entrañable, tierna, mimosa, tan llena de emoción y de significado. Güeli&#8230;Tu imagen aparece frente a mí, te visualizo, y sólo puedo ver amor, bondad, ternura, complicidad,&#8230; ¡yo qué sé!; son tantos los calificativos buenos que puedo decir de ti que sólo al pensar en ellos, la emoción me puede y me vence. Güeli&#8230;.</p>
<p>Esto es lo que me queda, el recuerdo. Y me siento tremendamente orgullosa de tenerlo porque todo él, invade mi pecho y mi alma en forma de amor, de amor incondicional hacia un ser que en la más absoluta soledad, tuvo que enfrentarse al Arcano Sin Nombre.</p>
<p>Y yo me pregunto, ¿quién eres tú, desgraciado o desgraciada, que ni tan siquiera tienes nombre? Esto es triste, ¿verdad? o tal vez, ¿vergonzoso? Me da igual, seas quién seas, me has ganado una batalla, pero recuerda, una batalla, no una guerra. Y lo más crudo de todo es que, por mucho que yo me empeñe en ello, terminarás ganando la guerra porque, desde hace siglos, nadie te la ha ganado, nadie es inmortal. Pero recuerda, la guerra me la ganarás si consigo que la victoria y el triunfo lleguen a ti cuando yo así lo determine, nunca antes. Entonces podré rendirme ante ti, con el mismo desprecio que siento ahora, pero con el mayor respeto que un guerrero puede conceder a su enemigo.</p>
<p>La primera vez que osaste mostrarte ante mí, yo era una niña de apenas seis años. Y te vencí, sí, lo sabes muy bien aunque te cueste aceptarlo; aquella batalla te la gané yo, con mi fuerza y mi valor si bien el pánico y el terror que sentía ante tu presencia, te hacían creer lo contrario.</p>
<p>Noche tras noche, antes de conciliar mi sueño, te presentabas ante mí en forma de enorme nube gris. Abrías tu capa y me invitabas, con suma educación, a acompañarte. Pero no lo conseguiste. Tu rostro, y sobre todo, tu mirada sin ojos, aunque me hacían temblar de pánico, no consiguieron vencerme. Me defendía de ti con el escudo que fabriqué con mis sábanas y mis mantas. Y ni una sola noche fui lo suficientemente cobarde como para llamar a mis padres. Aparecías, sí, y yo te esperaba, e inmediatamente mi cabeza se escondía tras mi escudo con olor a colonia infantil.</p>
<p>Durante años, fuiste un invitado despreciado, odiado y temido. Pero el tiempo pasó, y yo crecí. Eso no te gustó y te independizaste al fin de mí, pero no de forma absoluta. A mis dieciocho años, regresaste para, una vez más, someter a prueba mi valor y mi coraje. Esta vez, afortunadamente, no nos vimos, no pudimos coincidir: yo estaba en clase de Historia. Pero él sí que estaba cerca de ti. Y no le advertiste de nada. Ejecutaste tu labor sin piedad: una bala le partió el corazón. Y te quedaste en paz, porque fue un accidente; al menos, eso dijeron los Jueces, ¿no?</p>
<p>Me tocó vivir aquella muerte con estupor, más que con dolor – si bien éste fue bastante grande y cruel-. No entendía nada, y menos, por qué habías vuelto a mi vida. Y hoy, aún me lo sigo preguntando&#8230;.Ya te lo dije de niña, NO ME GUSTAS, NO ME INSPIRAS CONFIANZA, ¡VETE!</p>
<p>El tiempo pasaba y, desgraciadamente, aunque de forma esporádica, seguía teniendo noticias tuyas: habías visitado y engañado a un vecino, al padre de una amiga o a otros muchos; y a todos ellos, habías convencido para que te acompañaran. Y los infelices, lo hicieron sin tener ninguna otra opción.</p>
<p>No te había olvidado, no, pero no eras un tormento en mi cabeza. Podía controlar tu intento de aparición en mis pensamientos.</p>
<p>Y nació él. Lo más bonito de mi vida. Claro, no era difícil adivinarlo, ¿verdad?. Esa criatura era mi punto débil, mi lado más vulnerable. ¡Y lo atacaste, inculcándome miedo, terror y pavor hasta la desesperación y las lágrimas! Pero me di cuenta de que sólo estabas jugando. Tan grande era tu aburrimiento, o tan grande era tu inactividad por aquél entonces, que decidiste de nuevo examinarme. Y casi suspendo, si no consigo dar la orden justa y precisa a mi cerebro. Te volví a vencer, te gané una nueva batalla y tuviste que desaparecer de nuevo.</p>
<p>Pero tu empeño en luchar, no sólo conmigo, sino con todos los mortales del planeta Tierra, y sobre todo, tu afán por ganar cualquier batalla, hizo que te presentaras ante él cuando cumplió los seis años.</p>
<p>No voy a describir lo que sentí porque no puedo, no hay palabras&#8230; Pero cuando ese niño salía de su habitación sudando y temblando porque tú, ¡maldito o maldita seas!, desde hacía tiempo, noche tras noche le visitabas para&#8230;¡para qué, idiota!, para ¿amedrentarle?&#8230;No, no creas que me asusto, pero que sepas que me envenena mi propia rabia. ¡Has ido a por el niño, has hecho con él lo mismo que hacías conmigo!&#8230;.Lo siento, Arcano Sin Nombre, pero te ha salido mal la jugada. Tú mismo me enseñaste a vencerte, ¿no lo recuerdas?, ¿acaso has olvidado que antes que él, estaba yo?; ¿acaso te creías, pobre estúpido o estúpida, que ibas a poder angustiarle durante muchas más noches? Lo siento, querido o querida,  se te olvidó un gran detalle: ¡que es mi hijo! Y su escudo no está formado por sábanas ni mantas, sino por mi entereza, mi seguridad y mi valor.</p>
<p>Ya no te teme. Yo he hablado con él. Yo le he explicado quién eres, qué haces y a qué te dedicas. Y te ha superado. Lo siento, pero de nuevo, te he ganado otra batalla. Y no dudes de que ésta, es muy importante para mí.</p>
<p>Pero con Güeli no pude. Si bien todo el mundo te veía muy próximo a ella, yo, no sé por qué, bajé la guardia y me las daba de feliz. Te has llevado a Güeli, sí, y esto me ha trastocado y aturdido. No pude hacer nada, ni debía hacerlo. Sin embargo, y a tu manera, a esta gran mujer la has respetado: la fuiste a buscar cuando ella te lo pidió con  sinceridad, cuando ella lo quiso realmente. No te hiciste de rogar, no, ¡faltaría más! Hiciste acto de presencia en décimas de segundos. Le mostraste tu capa abierta y tu falsa sonrisa, y Güeli decidió acompañarte.</p>
<p>No te odio ni te culpo de esta muerte, Arcano Sin Nombre. Te confieso que no quería que se marchara contigo, sin embargo, te muestro mi agradecimiento por la delicadeza con la que te la llevaste sin causarle ni un ápice de dolor. Conseguiste que su despedida del mundo fuera dulce, serena y digna.</p>
<p>Muestro mi bandera blanca y pido un alto el fuego en esta guerra para inclinar mi cabeza ante ti y comunicarte mi enorme agradecimiento.</p>
<p>Y ahora, ya puedes regresar al frente. La guerra continúa&#8230;</p>
<div class="nota">
<p>¡<a href="http://www.migoh.com" target="_blank">María</a> al rescate!</p>
<p>Batallando y siendo consciente de que hay veces que las batallas son mucho más importantes que la guerra.</p>
</div>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.tragediascotidianas.com/cuentos/otros_cuentos/26-recuerda-es-solo-una-batalla/feed</wfw:commentRss>
		</item>
		<item>
		<title>25 La venganza</title>
		<link>http://www.tragediascotidianas.com/cuentos/otros_cuentos/25-la-venganza</link>
		<comments>http://www.tragediascotidianas.com/cuentos/otros_cuentos/25-la-venganza#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 04 May 2009 17:33:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Sergio</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Otros cuentos]]></category>

		<category><![CDATA[mosquitos]]></category>

		<category><![CDATA[venganza]]></category>

		<category><![CDATA[verano]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.tragediascotidianas.com/?p=40</guid>
		<description><![CDATA[Jaime se afanaba en borrar las huellas de esa noche. Trataba de quitar la sangre...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h1><span class="other">25</span> La venganza</h1>
<p>Jaime se afanaba en borrar las huellas de esa noche.</p>
<p>Trataba de quitar la sangre de la pared antes de que Isabel, su mujer, volviera a casa, cansada después de la jornada laboral.</p>
<p>Eran las 5 de la madrugada y 35º de temperatura. Sudoroso, intentaba hacer el menor ruido posible para que sus hijos, Pedro y Juan, no se despertaran.</p>
<p>Eliminaba las manchas con una sonrisa en los labios, ¡por fin se había vengado!, después de una noche interminable, pensaba que no conseguiría sobrevivir a ella.</p>
<p>La tortura física y psicológica a la que había sido sometido, por fin, había llegado a su fin.</p>
<p>Jaime había aprendido una lección: <em>“por mucho calor que hiciera en verano, sería la última noche que dormiría con la ventana abierta, porque así había empezado todo, no quería que a su familia le ocurriera nada malo”</em>.</p>
<p>Era una calurosa noche del mes de julio, el ambiente era denso, sudaba y no podía conciliar el sueño.</p>
<p>Decidió abrir la ventana y subir la persiana a ver si de esa forma entraba un poco de aire fresco, pero nunca pensó en lo que podía ocurrir.</p>
<p>Mientras intentaba dormir, entraron por la ventana sigilosamente, Jaime se pregunta cómo no los oyó.</p>
<p>Estaban entrenados para ello y se dirigieron hacia su presa: Jaime.</p>
<p>Lo sometieron a una tortura inigualable, no dejándolo dormir ni un segundo.</p>
<p>En un descuido, Jaime pudo levantarse de la cama, sin que se dieran cuenta y pudo terminar con los dos.</p>
<p>Aplastó a uno de ellos contra la pared de un puñetazo.</p>
<p>El golpe fue tan brutal que lo reventó, por ello la pared se manchó de una forma que no podía ni imaginar, <em>“menos mal que 6 meses atrás había pintado la habitación con una pintura plástica de la que se quitaban las manchas con un paño húmedo”</em>, pensó Jaime.</p>
<p>Rápidamente fue a por el segundo, le costó un poco encontrarlo porque se había camuflado en el dormitorio, pero en cuanto lo vio fue a por él sin titubear.</p>
<p>Esta vez utilizó sus pantalones, se ayudó de ellos para llegar a él y también pudo matarlo.</p>
<p>Al recordar lo acontecido no se sentía orgulloso de ello, pero lo primero era su bienestar y el de su familia, no quería correr riesgos y que sus hijos se vieran afectados.</p>
<p>Después de limpiar, durmió un par de horas hasta que llegó Isabel.</p>
<p>Se levantó como todos los días para desayunar con ella y contarle todo antes de se fuera a dormir y él llevara a los niños al colegio antes de irse a trabajar.</p>
<p>Le explicó con detalle la noche que había pasado y cómo había matado a los dos mosquitos que no le habían dejado dormir.</p>
<div class="nota">
<p>Otro cuento más de Eva, con una actualización de <em>&#8220;El sastrecillo valiente&#8221;</em>.</p>
<p>La verdad es que Eva (y María en breve&#8230;) están salvando estos días de <em>síndrome de la página en blanco</em> y de curro alimenticio.</p>
<p>Gracias por vuestros cuentos</p>
</div>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.tragediascotidianas.com/cuentos/otros_cuentos/25-la-venganza/feed</wfw:commentRss>
		</item>
	</channel>
</rss>
