41 No me echas tú, me voy yo (I)

Diciendo esto, metió la mano en el bolsillo derecho del pantalón. Sacó una pequeña pistola que se veía diminuta en su mano, aproximó el cañón a su sien y apretó el gatillo.

Le correspondía una indemnización de 30.270 € por los años trabajados en la empresa.

En recursos humanos (“recursos humanos”, qué palabras para designar a un trabajador) no saben ahora si ese dinero corresponde a su viuda.

No me echas tú, me voy yo (II)

Diciendo esto, metió la mano en el bolsillo derecho del pantalón. Sacó una pequeña pistola que se veía diminuta en su mano, aproximó el cañón a su sien y, con una sonrisa de medio lado, lo giró apuntando a la persona que tenía enfrente.

Le descerrajó 4 tiros y ha conseguido un contrato indefinido en la cárcel de Basauri.

No se puede permitir lujos, pero la seguridad de la rutina y de qué es imposible que le echen le aportan una calma y una tranquilidad que no recuerda haber tenido en su anterior trabajo.

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